El mantenimiento no es igual para todas las piscinas. Estos son los tipos más habituales con los que trabajo:
Piscinas de obra (hormigón y gunita)
Son las más duraderas, pero también las que más pueden sufrir con el paso del tiempo: grietas en el vaso, gresite que se desprende, skimmers deteriorados, tuberías con calcificaciones. Con estas piscinas es importante hacer bien el invernaje y revisar el vaso al inicio de cada temporada.
Piscinas de poliéster o fibra de vidrio
Se instalan de una pieza y son muy fáciles de mantener en cuanto a química. Su talón de Aquiles son los problemas del laminado: osmosis (pequeñas ampollas en la superficie), fisuras finas y decoloración. Si tienes una y notas algo raro en el gel coat, llámame antes de que avance.
Piscinas con liner o revestimiento de vinilo
El liner dura entre 10 y 15 años en condiciones normales. Los problemas más habituales son los desgarros, las costuras que se abren y las fugas alrededor de los accesorios. Muchas reparaciones se pueden hacer con el agua dentro.